La mayoría de las escuelas no pierden matrículas por falta de interés — las pierden porque no tienen un proceso que garantice seguimiento a cada familia que entra en contacto.
No es falta de voluntad. Es falta de un proceso que funcione independientemente de quién esté disponible o de qué hora sea.
A las 21h, los fines de semana, durante las reuniones. La familia envía un mensaje cuando puede, pero del otro lado no hay nadie.
La familia preguntó, recibió respuesta y después... silencio. Nadie volvió a contactar. La conversación se perdió entre decenas de otras.
Si la persona que suele responder está de vacaciones, enferma u ocupada, el ritmo baja. Y las familias lo notan.
La familia ya explicó lo que quiere, pero la información está dispersa. Quien retoma la conversación no conoce el contexto.
La dirección no sabe cuántos contactos entraron, cuántos avanzaron o cuántos simplemente dejaron de responder.
La familia estaba interesada, pero quien respondió primero fue otra escuela. Y fue allí donde se matricularon.
Ajusta los valores y ve una estimación instantánea del impacto anual.
Asumiendo que 35% de los contactos no reciben un seguimiento adecuado y que 25% de ellos se habrían convertido en matrícula:
Cómo calculamos: Contactos sin seguimiento/mes × 12 meses × 25% conversión × anualidad = Ingresos perdidos
Descubra en 2 minutos dónde pueden estar los puntos de mejora
Responda a 5 preguntas sencillas y reciba un análisis personalizado sobre dónde su escuela puede estar perdiendo familias interesadas.
Vea en detalle lo que sucede en cada etapa de la implementación
Lo que la familia ve vs. lo que la dirección acompaña
En una conversación breve, analizamos su situación actual y vemos si hay espacio para implementar un proceso que evite pérdidas de matrículas.
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